Nuestra historia

 

Era 1955 cuando el fundador Antonio Casali inauguró, por su cuenta, un pequeño taller en el antiguo y encantador centro de Bolonia. Casi inmediatamente volvió su atención a la construcción de bombas volumétricas de engranajes.

En esos años, los hogares eran testigos del abandono progresivo de la calefacción de carbón, para pasar al fueloil: de ahí la nueva necesidad de preparar sistemas de bombeo para las calderas, en los que la empresa de Casali alcanzó inmediatamente una posición de liderazgo.

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Una intuición posterior le fue de gran ayuda. Para resolver los muchos problemas de diseño y puesta a punto de sus bombas, Antonio Casali se apoyó sistemáticamente en el Instituto de Máquinas de la Universidad de Bolonia. La relación fue tan satisfactoria, tanto en el plano humano como profesional, que todavía hoy el departamento técnico de la empresa sigue valiéndose de la estrecha colaboración de la Universidad.

Orgulloso de su nueva actividad y consciente de la importancia de difundir su propia marca en áreas de mercado más amplias, Casali decidió participar desde el principio en las ferias más importantes que se celebraban en todo el país, tales como las de Milán, Bari y Bolonia.

Mientras tanto, el éxito de sus bombas, fiables y eficientes, se extendía desde un ámbito local, inicialmente, al ámbito nacional e internacional.


Durante esta fase de desarrollo entraron progresivamente en el personal de la empresa los tres hijos Mauro, Mara y Paolo que, con el mismo espíritu inicial, siguen manteniendo hoy en día con determinación la dirección y la filosofía de la empresa.

En 1980, la necesidad de ampliar y mejorar la logística de la empresa obligó al fundador a tomar la decisión de transferir el negocio a un nuevo asentamiento, en una zona industrial en el cinturón de Bolonia, Quarto Inferiore.

Paolo Casali, Director Técnico: “¿Nuestra filosofía en pocas palabras? Este es un trabajo técnicamente complejo, cada cliente potencial debe ser cuidadosamente guiado en la elección de la solución correcta, que siempre debe poderse encontrar; si aún no disponemos de ella en catálogo, la creamos para él.”

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